viernes, 5 de agosto de 2011

Agonía

Sentirse vacío, insignificante, vulnerable ante la inmensidad del universo, encontrarse solo, mas solo que nunca, anhelando, imaginando, recordando esos tiempos de ensueño, irreales, tan lejanos ahora. Necesitar sentirse cerca de alguien, quien sea, no entender como no se dan cuenta que no estas respirando, no darse cuenta que pedís ayuda a gritos silenciosos. Llorar, llorar y llorar, como si eso te purificara, como si sirviera de algo. Dormir, sentirse a salvo entre las tibias sábanas, abrazar la almohada, pensar y volver a llorar sin poder detenerse, recordar hasta el punto de sentir los aromas, oír la infinidad de sonidos alrededor, dolor, mucho dolor, el dolor del recuerdo, de los momentos felices.
Primero días, después semanas, luego meses, y el alma aún tan rota como antes, aún sin recibir ayuda, aún con la sonrisa dibujada en la cara mientras que por dentro es un tormento.
¿Cuándo acaba? Tal vez nunca...



Algo que tiempo atrás escribí, trae con el una ola de pensamientos y recuerdos (demasiado personales para dejarlos acá plasmados).

No hay comentarios: